martes, 18 de mayo de 2010

Pesca en la Boca del Gualeguay

Los medios medios especializados de pesca a nivel nacional insisten en destacar el valor de nuestro río.

Días atrás, el destacado guía profesional y periodista especializado en pesca de la revista El Pato, Mario D´Andrea, visitó la ciudad de Gualeguay para corroborar los comentarios sobre la excelente oferta de dorados y Omar Civale, publicó en el sitio "Pescadores en la Red", una nota titulada “Gualeguay con resplandor dorado”, escrita luego de visitar y pescar en nuestro río.

“Gualeguay con resplandor dorado”
(Nota de la Semana)

"Partí hacia Gualeguay sin conocer al guía Jorge Cot, pero la experiencia que te dan los años sirve para darte cuenta con quien estas tratando, aún por teléfono.
Este hombre denotaba ser un paisano buenazo y honesto y no me equivoqué.
Cuando por fin nos conocimos, se deshizo en cumplidos y atenciones, ahí estuve seguro que si bien podía fallar la pesca, iba a pasar un buen día en su compañía. Me prometía para el día siguiente, un festival de dorados de buenos tamaños, cuatro, cinco y seis kilos…
Una vez más la experiencia me hizo saber que no sería tan así, porque las ansias de este hombre de mostrar “su lugar”, podrían llevarlo inocentemente a agigantar los peces de “su querido lugar”. En fin, veríamos que sucedería.
Y el día siguiente llegó presentando una mañana de ensueño, tibia, sin viento y con mucho sol.Una vez que estuvo la embarcación en el agua, partimos por el Gualeguay, cometiendo la herejía de cortarle al río su manso, hermoso y brillante pecho, con la quilla de una legendaria Caribbean amarilla, empujada por un ciento cuarenta de cuatro tiempos. A unos quinientos metros del Paraná, el guía decidió detener la marcha.
Apresté dos equipos, uno medio/suave y otro medio/fuerte con artificiales chico en uno y más robusto en el otro, este segundo casi no lo usé y antes que el guía acomodara la proa a la corriente, lancé un señuelo mediano que apenas había recorrido un metro, ya tenía el primer doradillo prendido. Y así fue durante todo el día, si el señuelo caía donde debía, el premio era un salto acrobático de furiosa dinamita dorada.

Quedé maravillado al ver que, cuando venía un dorado con un señuelo en la boca, lo acompañaban saltando tres o cuatro mas, intentando quitarle “la presa” de las fauces.
Hay gran cantidad de ejemplares y están muy bien alimentados gracias a la infinidad de cardúmenes de sabalitos y mojarras, además por la competencia entre sí, muestran una fiereza y agresión manifiesta, fue común ver que un doradillo que había tomado un señuelo, tenía un sabalito en la garganta a medio tragar.
Usamos únicamente artificiales de flote, en parte porqué los dorados estaban comiendo casi en superficie y porqué la mayoría de las veces teníamos que pescar en correderitas sobre terrenos inundados, con una profundidad de treinta a sesenta cm.
La simbiosis entre guía y pescador funcionó desde el primer momento. Uno, por conocedor de mil lugares que podían esconder a la ansiada presa y facilitar la pesca y el otro por manejar bien el equipo y colocar los señuelos en forma adecuada, haciendo rendir el lugar elegido.

La sociedad funcionó a la perfección y al cabo de una excelente jornada, se contabilizaron una cincuentena o más, de capturas de doradillos de todos los tamaños, desde los ochocientos gramos hasta los tres kilos y medio, promediando casi todos, entre uno y dos kilos.
Ante la ausencia de los grandes y soportando estoicamente mis bromas, Jorge muy desconsolado, creyó entender que los de cuatro, cinco y seis kilos, ya no estaban dado que, al presentar el río una manifiesta bajante, éstos emigraron buscando zonas más profundas.
Igual lo felicito porqué tuvo un desempeño magnífico.

Cabe acotar que si bien hay mucha cantidad, no por tirar un señuelo hacia cualquier lugar vamos a obtener respuestas, hay que saber como se mueven y cual es la zona donde suelen cazar o acechar y elegir el modelo y color adecuado de artificial, es fundamental para alcanzar el éxito deseado.
Como siempre suelo decir al finalizar las notas: Si quieren pescar bien, hagan bien los deberes.
Hasta la próxima".

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